El sol nace dentro de nosotros.
Deja que caliente hasta nuestros rincones más remotos.
Mi verano infinito, y aun así, esto,
un final insuficiente.
Ven más a mi invierno finito.
Las distancias tampoco fueron hechas para ti.
Eres tanto mi necesidad como mi obligación.
Obligación... sí, eres mi obligación.
Dime, ¿por qué te escondes tanto de mí?
Quiero vivirte plenamente,
tanto el calor de tus días
como la frescura de tus atardeceres.
No debería encerrarte en el marco de una fotografía, no,
porque sabes que las fotografías se desvanecen,
pero la memoria de los sentimientos permanece siempre viva.
Mientras crean que temo a la soledad,
mientras me amenacen con tu ausencia, quédate a mi lado.
Los dibujos de la alfombra, difíciles de comprender, desconcertantes.
¿De qué son señal todas estas cosas?
Incluso cuando me convierta en un muro indomable,
podría desear ser un cristal que refleje tu luz
y romperme también en tu lugar.
Yo también podría ocultarte como si fueras una mentira,
pero si lo fueras,
jamás pronunciaría tus señales.
Realidad, esta vez eres tú quien debe enfrentarse a mí.
No permitiré que el haberte ido sea una excusa para que huyas, no.